Buitres en reserva ecológica El Cielo…Te cobran hasta por respirar

Ene 5th, 2010 | By | Category: Gomez Farias, portada

Gómez Farías.- Abundan las plantas curativas como la «Mala Mujer», que combate el dolor de muelas.

Su tallo arroja una sustancia lechosa que se junta, deshidrata y se coloca en el molar afectado. Es tanta su fuerza que la pieza se quiebra en añicos y por tanto se extrae.

Hay que cuidar que no caiga en otros dientes porque el individuo se quedará chimuelo.

Abunda también la famosísima «Uña de Gato», a la que se la atribuyen ingredientes que devuelven la potencia sexual y combaten el cáncer.

Y allí está a hermosísima «Flor de Magnolia», esa que alivia los males cardiacos.

Pero también se encuentra la planta de «Toloache», la que no da felicidad sino que somete a los hombres al capricho de las mujeres.

Estamos en la región de la biosfera de «El Cielo» y son las versiones que nos dan nuestros guías en el trayecto de esta cabecera hasta el ejido San José y la ruta turística.

No cabe duda que la reserva es única por su flora y su fauna.

Aquí abundan los avistamientos de ovnis. No hay vecino que no se haya topado con uno.

Además, para ir acorde, se da la planta «Carita de Marciano» que ciertamente se parece a un extraterrestre. Muy común la planta de anís y la de chicle.

Pero la región ya no es tan enigmática ni virgen pues cada semana llegan cientos de personas, a pié y en vehículos, que dejan basura y saquean parte de las plantas originarias.

Los lugareños a la vez se han mercantilizado, como los del ejido Alta Cima que cobran por «derecho de paso» por cada vehículo, y otro de San José que pide dinero por cruzar su terreno.

LA INMENSIDAD DE LA SELVA

La reserva ecológica tiene una superficie de 138 mil hectáreas, pero no son propiedad del gobierno. Hay ejidos, particulares y superficies nacionales.

No es propiamente «El Cielo», pues este es un rancho particular donde interviene la Universidad de Tamaulipas, pero ahí no dejan entrar a nadie. Este apenas tiene 30 hectáreas.

La ruta de los visitantes es hacia el sur poniente de esta cabecera, en plena sierra madre.

En Gómez Farías se rentan vehículos de doble tracción para visitar los lugares deseados: Ejido Alta Cima, que se encuentra a 860 metros sobre el nivel del mar;  Casa de Piedra, a mil 350; San José, a mil 400; Joya de Manantiales a mil 620; El Elefante, a mil 640, o Manantiales a mil 520.

Como referencia, hemos de decir que Gómez Farías se encentra a 350 metros sobre el nivel del mar.

Las camionetas hacen el viaje por la módica suma de dos mil pesos de una a diez o 12 personas.

Sin embargo la mayor parte de los visitantes, jóvenes, hacen el trayecto por la inmensidad de la selva, a pié.

El punto principal de reunión es San José, que se encuentra a una distancia de 20 kilómetros de Farías.

Viene gente de todas partes del país, algunos en sus muebles propios, aunque se arriesgan mucho porque no conocen el terreno.

EL COLOR DE LOS DOLARES

Con esa cara de amabilidad, Lupe, el guía, nos dijo:

-Hacemos dos horas a San José.

Es un viejo zorro de la selva que conoce como la palma de su mano cada piedra, cada metro del camino. Le sale un viaje todos los días (no puede hacer más).

Por eso, en los primeros kilómetros se detiene y se baja y explica.

-Es la palmilla cámedor, sirve para darle color al billete verde…a los dólares.

Los lugareños, en los últimos tiempos, se han dedicado a extraer esa planta para exportarla a los Estados Unidos para la fabricación de los dólares.

Entre los cortadores las historias se suceden: Que ovnis, que fantasmas, animales salvajes que se toparon.

La palma es «voladora», se cría en los árboles. La semilla se transporta en el excremento de los pájaros.

Y va mostrando las variedades de orquídeas, como La Calavera, que y se hizo famosa allende las fronteras. Es única.

Pero el camino es riesgoso y kilómetros arriba encontramos tirada una camionetita aeroestar; se la averió la transmisión y tiró el aceite.

Dice su conductor.

-Cuando menos le dimos una buena correteada; somos de Matamoros y venimos de Guanajuato; somos once.

EL GOBERNADOR VENIA A «MEDITAR»

La selva es muy peligrosa, fácil de perderse; todos los cerros se parecen, y las veredas y los árboles. Muy apenas los rayos del sol cruzan las copas de los árboles.

Hemos llegado al ejido Alta Cima, a poco más de 12 kilómetros de Gómez Farías, pero hay problemas entre un grupo de paseantes aventureros que vienen a pie: Dos de sus compañeros se extraviaron entre los atajos y veredas.

Los que están ahí preguntan y preguntan pero ningún conductor les da razón. Y es que se vinieron por entre el monte. Son gente que procede de Nuevo León y de Puebla, tal vez acostumbrados a escalar, pero aquí no conocen.

-La sierra ha matado gente, indica Lupe, nuestro guía.

Y es que, si por el camino la distancia a Farías es de 12 kilómetros, por los atajos apenas es de 4.5 y, los jóvenes, prefieren arriesgar la subida aunque lleven sobre sus espaldas pesadas mochitas con comida, mucha comida, porque el agua aquí abunda.

Por esas veredas los muchachos transitan día y noche, aunque desafíen a los jaguares.

GENTE CON CARA DE BUITRES

Y allí están los cobradores del ejido por el «derecho de paso», como si fuera su camino particular. Tienen cara de buitres todos.

Para los fleteros, como la camioneta de nosotros, son 30 pesos; para los particulares veinte pesos por mueble, «a chaleco».

Tres pesos por «ir al baño»; una letrina de pozo.

Las camisetas «de recuerdo» a cien pesos.

El «hotel» cobra cien pesos por persona por un camastro de madera y techo de lámina; la luz es de celdas solares y las regaderas «de botecito».

Un restaurante que se hace llamar UMA (Semarnap), cobra cinco pesos por entrar a ver dos viejos ajoles y una guacamaya hambrienta.

«Llévate un recuerdo de El Cielo», dice la leyenda; artesanías, conservas, playeras, plantas, licor, folletos…Todo a precio de oro.

Se cobra hasta por respirar el oxígeno; por parar el vehículo: «Estacionamiento ejidal». También por cruzar el ejido rumbo a San José.

Y allá igual; donde quiera.

Por acampar con una tienda de campaña (propiedad del visitante) son cien pesos por noche.

Hay de todo pero todo tiene su precio: Cervezas, caguamas, refrescos, comida, carne de burro, plantas.

Tal vez por eso los muchachos traen lo que necesitan, de comer y beber, de fumar.

MCL ABRAZADO DE UN ARBOL

La subida es larga y difícil, a vuelta de rueda en doble tracción.

Más adelante se les «rajó» una llanta a visitantes de Nuevo León.

-Es que las van «cacheteando», dice Lupe.

Y, después de ese trayecto, penoso, nos encontramos en el llamado «Valle del Ovni», donde se dice que aterrizan ovnis en cualquier rato, día y noche.

Nosotros mismos observamos uno, brillante, redondo, a un lado del Cerro de la Campana, llamado así por una especie de badajo (de roca) que lleva en el interior.

De acuerdo con los lugareños, aquí hay poca gravedad en la tierra y de eso aprovechan los extraterrestres.

-La gente viene a llenarse de energía, comenta un vecino.

Y otros dan cuenta que el entonces Gobernador Cavazos Lerma, llegaba y se abrazaba de un árbol para adquirir energía.

-Quitaba a la gente de su lado porque decía que se la robaban.

Y más allá las cabañas del centro de investigación Canindo que el propio Cavazos pretendió apoderarse antes de terminar su gobierno.

Aquí llegaba en helicóptero «con sus sobrinas» para  pasar los fines de semana.

Una cabaña tiene un golpe que le dio el helicóptero con su hélice.

El aparato duró por lo menos seis meses sobre la planicie, averiado, hasta que enviaron a un mecánico.

Las cabañas y las tierras fueron restituidas a sus antiguos propietarios, ejidatarios, quienes ahora medran con ellas sin haberles costado nada.

Por un lado se cobran cien pesos por persona y por el otro 300 por tres gentes, por noche. Instalar en el patio la casa de campaña son cien.

Ah!, pero lo que fue la recámara y cabaña de Cavazos Lerma, con alfombra y sala y todo, se cobra en tres mil pesos por noche.

NOS QUIEREN ARRANCAR EL DINERO

Avanzamos y a todos los lugareños les vemos cara de buitres; quieren arrancarnos el dinero por cruzar por sus propiedades. Dicen que quieren vivir del turismo pero no ofrecen servicios.

Allí está el Cerro de la Campana, por su badajo de piedra que lleva, pero sentimos que alguien quiere cobrarnos por verlo. La figura aparece en un comercial de televisión.

Y es que, en San José, un guía nos cobra cien pesos por llevarnos a la cueva y a una pequeña cascada.

No permiten que a los visitantes los conduzca nadie de otros lugres, ni que tampoco la gente se meta sobre la sierra. La cuota es a chaleco.

Tras una subida está la Cueva del Agua, donde se dice que Cavazos Lerma se trepaba a una estalacmita para meditar.

Es una cueva que tiene una poza de agua en su interior.

De acuerdo con la versión, la descubrió un lugareño llamado Francisco (ya muerto), quien les dio cuenta del hallazgo a unos gringos, a quienes condujo hasta el lugar.

Los americanos llevaban sus mochilas y salieron con ellas cargadas de quien sabe que. Solo le mostraron a Pancho algunas armas viejas, pero no lo demás.

Después Pancho regresó y se encontró una olla de dinero, «que tenía hasta patitas», pero también falleció sin disfrutarlo.

Muchas cosas quedan en el tintero, no se alcanzaron a escribir (FIN).

http://www.turistam.janambre.com.mx

4 comments
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  1. esta pagina es de turismo o de quejas.???? porque si estas personas en gomez farias como dice el que escribio esto son buitres porque no dan queja al gobierno estatal y sria d turismo mejor ni escriban nada parecen gente ardida en lugar d epromover el turimos lo auyentan ni parece gente nacida en el estado..

  2. no creo que sea queja pero en verdad pienso que si queremos conservar estas tierras el gobierno deveria de poner mas atencion a todo lo que en el cielo ocurre para que todos disfrutemos de esto pagando lo justo y cuidando ,,, y asi somos los mexicanosnos gusta hacer mitos y contarlos al pueblo para dejarlos pensando…saludos desde la muralla ocampo tamps.

  3. Dudo que sean mentiras lo que aqui se escribe, y no creo que sea del todo culpa de los lugareños, ¿el gobierno?, creo que malas administraciones les han dejado solamente las malas costumbres a sus habitantes. Todo con lo que aqui se merca se debe precisamente al asesoramiento que en su momento hacen las administraciones del gobierno, consejos que por cierto no siempre son los adecuados pues atentan contra la biodiversidad del lugar.
    Tuve la suerte de vivir un año completo en Altacima por lo que conoci muchos (no todos) de los maravillosos lugares que ahi alli y en los asentamientos aledaños: san jose, la gloria (mi favorito por ser el mas tranquilo y el menos alterado) y la Joya, que es como un sueño por sus barrancas, vegetacion, cascadas y cuevas.
    Sin duda es una experiencia maravillosa pero si hace falta un mayor compromiso de los gobiernos y los habitantes para hacer de este lugar una delicia a sus visitantes.
    Me encanto el relato, felicidades, me senti de regreso entre esa gente con cara de buitres (jajaja), pero por favor no los culpen, que en el fondo son buenas personas cumpliendo con un programa.

  4. Como tu mismo dices los visitantes al llegar tiran su basura, se llevan la fauna y hacen de las suyas con la natuleza. Los habitantes de estos ejidos tienen que limpiar todo su mugrero y lidiar con ellos, ni es como que les pagaran por saludarte, ellos tienen que hacer todo. Lo mucho o poco que les das es con lo que viven dia a dia.

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