Con sus pozas y cascadas, el “Río Escondido” corre bajo tierra

Feb 20th, 2010 | By | Category: Jiménez, Tu puedes visitarlos

Jiménez.- Efraín, el guía, se siente inquieto. Provoca ruido, grita, quiere que se sienta su presencia.

-Echamos a «La Jabalina» (su fiel perrita) por delante, había dicho.

Es la entrada a la cueva Del Guano, tan profunda que nadie jamás ha logrado recorrerla completa.

Las razones de la inquietud de Efraín son entendibles: En ocasión anterior que vino, al momento que entraba, salió en corrida un enorme león que seguramente dormitaba en una burbuja de la caverna.

-Apenas logré hacerme a un ladito, confiesa.

Pero hoy no, no encontramos a los leones y pudimos entrar sin sobresaltos.

Es una de las maravillas naturales que esconde el rancho «Río Escondido», propiedad de Arnulfo de la Garza Cantú, quien tiene interés en explotar turísticamente la región.

El nombre de la propiedad se deriva porque, en el casco del rancho, se encuentra un río subterráneo que corre a 20 metros de la superficie con sus cascadas, sus pozas y sus playitas.

Y más allá se puede admirar el cenote (seco) llamado Corral de Piedra, donde en no pocas ocasiones llega a brotar el agua.

Otro paseo es una visita al socavón o Sótano De las Colmenas, donde abundan las europeas y las temibles africanas.

CINCO DIAS BAJO TIERRA

Bajar a la Cueva del Guano es un tour ameno e instructivo. Abundan las estactitas y estalagmitas formadas a lo largo de miles de años. Se deben a filtraciones de agua sobe la roca.

Esta vez son pocos los murciélagos que duermen por ahí. Se pueden oler, se escuchan sus «chillidos».

Después de recorrer 600 metros de cueva a través de interesantes formaciones, se llega a un pequeño manantial con agua no apta para el consumo humano por estar contaminada de guano, excremento de los murciélagos que habitan, y que son de los «come sangre», como indica Efraín Saldívar de la Fuente.

Además, se puede apreciar una bóveda con cientos de troncos que en realidad son las raíces de varios árboles que crecen en el exterior y, en la región, se les llama higuerones por su fruto parecido al higo.

La cueva puede ser visitada por cualquier persona, no importando su edad, siempre y cuando pueda caminar por sí sola. Incluso ha sido recorrida por personas que requieren la ayuda de un bastón.

En la emoción de encontrarse una vez más en el subsuelo, Efraín cuenta su historia.

Su padre, dice, un día se armó de suficientes baterías y lámparas, además de lonche, para adentrarse en la caverna y ver si le daba fin. Habría estado cinco días (ida y vuelta) sin lograr su objetivo.

En otros tiempos podían observarse pinturas rupestres, que hoy las afectan las capas de guano que permanecen en los techos y el piso.

Más antes, cuando valía en el mercado, el guano era extraído para venderse en Monterrey como abono para los cítricos.

ALLA EN EL RIO SUBTERRANEO

Llegar a Río Escondido es fácil: Se toma la carretera Matamoros-Victoria, yendo de sur a norte y en el kilómetro 112, se encuentra  la brecha  de terracería  llamada «Fe del Golfo» (ejido). Tomándola  hacia el poniente, a una distancia de 15 kilómetros están las casas y palapas.

Son precisamente 12 kilómetros desde Santander Jiménez y dos antes de llegar a El Encinal.

No cabe duda que es un lugar perfecto para la aventura, ya que ofrece una gran riqueza en flora y fauna a lo largo de las extensiones de superficie que ocupan los ranchos y ejidos. Lugares ideales para hacer un campamento y realizar actividades de pesca  y de cacería.

Pero más atrae la corriente subterránea, o sea precisamente el río escondido.

La entrada se encuentra en los mismos jardines de la casa principal, en una parte plana, y es necesario “escuchar” para poder apreciar el ruido de la corriente subterránea, una cascada, misma que se puede observar desde el exterior.

Como este día hace frío, a distancia puede verse el vapor que surge de la cueva.

Manifiesta Arnulfo que, en los años de 1950, el fundador del rancho mandó hacer un pozo y rompió el techo de la caverna.

Las aguas son tibias, termales, calientes siempre.

Para bajar es necesario hacer un poco de rappel a una profundidad de 20-25 metros donde se encuentra un pequeño lago de unos tres metros de profundidad que se alimenta mediante una cascada.

Es aquí donde comienza el recorrido por el río con las aguas a la cintura (o poco más, según la precipitación en la región) a una temperatura que no baja de los 30 grados, entre socavones y estalactitas y estalagmitas.

Los más osados apenas han logrado recorrer poco más de un kilómetro sobre la corriente. Nadie sabe a donde van a desembocar esas aguas, qué río exterior forman, o a donde se suman.

Y EL CORRALON DE PIEDRA

En la región pueden apreciarse todavía algunas mojoneras que instalaron Don José de Escandón y su gente para el reparto de tierras cuando en 1750 fundaron Nuevo Santander (hoy Jiménez).

Precisamente la mayor parte de Río Escondido se encuentra en la llamada Meseta de Caldas, como le llamó Don José.

En las instalaciones hay energía eléctrica y sistemas de bombeo para los estanques de engorda de langostino, que se ubican más abajo.

Y continuando el recorrido, ahora nos encontramos en el llamado cenote seco, o Corral de Piedra.

Es un círculo de aproximadamente 20 mil metros cuadrados, por 20 de profundidad, al cual se le hizo un acceso con máquina buldozer.

De acuerdo con la versión más acertada, se formó por un río subterráneo donde había una  cueva que se derrumbó y dejó este pintoresco cenote seco. Las paredes son de piedra.

Un poco más allá, en la parte media de un cerro y que consiste en varios sótanos o agujeros de distintos diámetros, pero con la misma profundidad  (es de 20 metros aproximadamente), se encuentra el sótano De las Colmenas.

Además de los moscos que se hospedan en los huecos, pueden verse loros de cabeza amarilla que construyen sus nidos en las paredes del subterráneo, alejados de sus depredadores.

http://www.turistam.janambre.com.mx

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