“Casamata”, una fortificación para la guerra contra Estados Unidos

Sep 27th, 2010 | By | Category: Matamoros, portada

A Matamoros se le conoce como la tres veces “H”, o Heroica.

En realidad es la Heroica, Leal e Invicta.

Una de las obras que han contribuido a  que se le considere  así, es el Fuerte Paredes, o Fuerte Casamata, ahora Museo de Casamata.

Fue concebido para la guerra, la defensa de la patria, de Matamoros.

Está ubicado estratégicamente, a orillas del río Bravo, con una terraza de fortificaciones para disparar.

Dice la historia que en 1830, el general Mariano Paredes y Arillana, entonces titular de Guerra, concibió el proyecto de construcción de diez fortificaciones y murallas para la defensa de la frontera.

La construcción comenzó 15 años más tarde, con la intervención del general Manuel Rodríguez de la Cela.

Sin embargo la obra no pudo ser concluida y 20 años después el general Juan N. Cortina la continuó, pero sin terminar tampoco, pues Matamoros cayó en poder de los imperialistas de Tomás Mejía.

Tan importante era la obra, que fue Mejía quien la dio por concluida.

En realidad la fortificación fue terminada por la intervención de ingenieros belgas y franceses que estaban al servicio de Mejía durante la intervención.

Darío Martínez Ozuna, quien fue director de Casamata, dice que, de las diez fortificaciones con que contaba Matamoros, Casamata era la más alta, de tal forma que se podía apreciar toda la ciudad y hasta el Bravo y el lado americano.

Fue erigida con materiales de Ladrillera de la Nación, con sus troneras, un torreón y una rampa por donde subían las tropas rumbo a la azotea.

Pero además, contaba con un muro de ladrillo por el exterior, y un foso profundo.

Como a cien metros estaban las trincheras de los soldados y los fortines.

Era pues, toda una fortificación para la guerra.

Otros fortines eran Estero, Puertas Verdes, Matamoros, Bagdad, San Fernando, Monterrey, y Bravo.

Hoy el edificio permanece deteriorado, porque las autoridades del INHA no permiten que se le meta mano. Está considerado como una pieza histórica.

En alguna ocasión, años atrás, se le dio rehabilitación a muy alto costo.

Es parte de la historia de los matamorenses, de su defensa de la patria.

TRES TITULOS, TRES DEFENSAS

Casamata es una palabra italiana y significa defensa, o fortificación para la defensa.

Los acontecimientos que han ocurrido en la Casamata indican que en 1846 sirvió de almacén para la defensa de Matamoros en contra de los americanos.

El título de Heroica, Leal e Invicta, le viene de 1851, cuando desde Casamata defendió Matamoros el general Francisco Avalos contra las fuerzas de José María Carvajal y José María Canales, quienes apoyados por filibusteros y a través del Plan de la Loba, trataron de tomar la ciudad.

Por esa brillante defensa se le dieron los tres títulos.

Y, como decimos, Mejía fue el que terminó la fortificación.

En 1865, desde Casamata, rechazó a las fuerzas republicanas que eran encabezadas por los generales tamaulipecos Servando Canales y Juan N. Cortina.

Pero el mismo año tomó la ciudad y llegó a Casamata el general republicano Mariano Escobedo, el héroe nacional que desterró a los franceses y fusiló en Querétaro a Maximiliano de Hasburgo.

Diez años más tarde estuvieron en Casamata los generales Porfirio Díaz y Manuel González, quienes habían iniciado el Plan de Tuxtepec, mismo que reformaron en Palo Blanco, municipio de Matamoros.

Sería el inicio del porfirismo  que duró 35 años.

Asimismo, en 1913, antes de iniciar el reparto agrario, el general Lucio Blanco estuvo en la Casamata.

En 1915, sirvió también de defensa del ataque de las fuerzas villistas comandadas por José Rodríguez y Absaúl Navarro.

Seguramente, usted amable lector, ya no se preguntará ¿por qué la Casamata? Creada para la guerra, para la guerra ha servido.

La última vez que sirvió de instrumento para defender a Matamoros, fue hace 85 años.

Hace 30, las autoridades municipales iniciaron la restauración del fuerte, y se construyó  una explanada al frente de la misma.

Ya como museo, fue inaugurado el 30 de diciembre de 1970 por el alcalde Oscar Guerra Elizondo. El primer director fue Eliseo  Paredes Manzano.

Más tarde, en 1986, se rehabilitó el edificio y restauró la museografía.

En 1991 se construyó el auditorio María del Pilar, con inversiones directas de un particular, Don Filemón Garza Gutiérrez.

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