“Sótano de Golondrinas”, la última doncella para los dioses

May 15th, 2011 | By | Category: Otros estados, Tu puedes visitarlos

Aquismón, S. L. P.- Ladino como muchos, a este indio sesentón se le ha ocurrido que tengo qué darle dinero, por servirme de “guía” rumbo a la sierra.

Me pidió “raid” en mi objetivo de llegar al mundialmente conocido “Sótano de Golondrinas”, a tomar algunas gráficas y elaborar un reportaje.

Ahora ya no lo soporto e insiste en que debo darle una pizcacha cuando, en esa ruta, nadie puede extraviarse y, además, no me llevará hasta el lugar de destino.

Lo llevo “gratis” por más de una hora, a lo largo de 15 empinados y pedregosos kilómetros, en doble tracción, y no es para agradecerlo.

Se me han “pegado” otros naturales, entre ellos varias mujeres que al menos preguntan, cuando dejan el vehículo, cuanto les voy a cobrar

Ya no le hago caso a Obispo Santiago (por supuesto que Santiago es apellido) y, como a mil 500 metros de altura en plena sierra Madre Oriental, me abandona y se va caminando para su rancho.

Dice que sigue para la sierra, para Tamapatz.

Ya hemos cruzado por Tanquizul y Paxalja, las dos únicas comunidades que anteceden al Sótano de Golondrinas.

Pero cuando Obispo se larga, es cuando realmente empiezan mis problemas.

-A 400 metros el Sótano de Golondrinas, dice un letrero de madera, ya semidestruido.

No alcanzo a recorrer ni 50 cuando me pierdo entre la sierra, los cafetales, los árboles, las viviendas sobre las rocas macizas.

Y es cuando surge una niña india que deberá tener tres o cuatro años, a quien recibo como salvadora. Sus padres, ladinos como todos los indios, no salen de sus casas y envían a sus hijitas a buscar algunos pesos.

LOS AMIGOS DEL PELIGRO

Es la segunda vez que trato de llegar a este lugar tan comentado.

En la región potosina, debe haber hasta 450 cuevas y sótanos a los que son aficionados los “amigos del peligro”.

Al final, bajo una temperatura que ahoga, ahí tengo frente a mi la “boca” del considerado tercer sótano más profundo del mundo. Los otros al parecer se encuentran en Panamá.

Está propiamente en un pequeño cerro y tiene características únicas: El diámetro, arriba, debe andar por los 60 metros, según los expertos, y la profundidad de cerca de los 400.

Se trata pues de un círculo con un “tirón” en que, desde la superficie, no puede verse el fondo, a menos que los rayos del sol caigan verticales.

El lugar resulta peligroso puesto que, en la superficie, solo hay terreno irregular lleno de rocas, aunque con una malla ciclónica que se han encargado de colocar un club ecológico de la llamada Sierra Gorda (Querétaro), A.C.

Sobre el vacío, en el interior, hacen su verano algunas quilas (variedad de cotorras) que elaboran sus nidos sobre los huecos de las rocas y aprovechan el frío que viene de la cavidad.

Para ir al sótano, definitivamente que se tiene qué ser amigo del peligro.

HAY QUE FIRMAR LA AUTOPSIA

Dicho club tiene ahí un campamento en que, además, funciona un “comité” del sótano en que participan los miembros del comisariado del ejido Tamapatz.

Ellos han elaborado un “reglamento” que debe ser cumplido estrictamente.

-Aquel que quiere bajar, debe pedir permiso y pagar una cuota al comité y la autoridad ejidal.

-Allí mismo le prestarán las cuerdas y le darán apoyo.

-Debe firmar un documento en que “a nadie hago responsable de mi muerte” en caso de algún accidente.

-El que descienda, debe nombrar a un representante para que se haga cargo de sus efectos personales.

-No debe haber consumo de alcohol ni antes ni durante el descenso.

-Nadie debe arrojar piedras y menos basura como latas de cerveza.

-En caso de que alguien lleve cuerdas, estas tienen qué ser duras (no de hule).

A dicho lugar concurre gente todos los días, pero son los americanos los que se quedan varios días a acampar.

Ellos se lanzan en paracaídas por el vacío de 400 metros y, en ocasiones -como lo confirman los lugareños- regresan flotando en una especie de globos aerostáticos.

Es más, fueron los americanos los primeros que descendieron sobre el cráter.

Carlos Lazcano Sahagún, en su libro “Los Grandes Abismos de México”, dice que el Sótano de Golondrinas fue descubierto  para los espeleólogos en diciembre de 1966 por E. R. Evans, Charles Borland y Ronald Stearns.

Aunque en esa ocasión no bajaron a la sima, por no tener el equipo apropiado, más tarde organizaron un grupo y lo hicieron con éxito. El primero en tocar fondo fue el propio Evans.

De ahí, como dicen los lugareños -que hablan español muy apenas- se sucedieron las visitas de los gringos por sobre la sierra, a pié, pues entonces no había camino carretero.

Por largos años contrataban los servicios de “indios cargadores” para llevarse sus equipajes e indumentaria para descenso.

Después seguirían algunos mexicanos que practican el rappel

Golondrinas está considerado como la tercera sima vertical del mundo, con una

caída libre de 376 metros. Más abajo siguen los descensos hasta alcanzar los 512 metros.

Los que han descendido indican que, ya en el fondo, el diámetro del círculo alcanza los 300 metros.

En el fondo hay enormes cerros de guano de murciélagos que se ha acumulado por siglos.

Se le llama “de las golondrinas”, porque es un gran espectáculo ver, por las tardes, cuando llegan miles de avecitas para dormir en las profundidades de la caverna.

Llegan a gran velocidad, hacen una especie de “ceremonial” en la superficie y se lanzan sobre el vacío.

Por la mañana salen nuevamente a buscar su alimento. El sótano solo es su “hotel”.

Y… LA DONCELLA

Sigue diciendo Lazcano Sahagún que el sótano ya era conocido por los indios huastecos con el nombre de Xol-Oclif, antes de la llegada de los españoles.

Una leyenda menciona que se trataba de un cenote formado por las “sagradas aguas de la muerte”, donde cada año eran sacrificadas varias doncellas para ofrecerlas a los dioses.

Antes del sacrificio, eran “purificadas” con incienso para que su cuerpo no contaminara las aguas de la muerte.

Insiste la leyenda de Lazcano que la última doncella sacrificada fue Calmelli, aunque los dioses no la recibieron porque habían decidido abandonar a las tribus de la región, por “soberbios”.

Cuando Calmalli cayó sobre las aguas se formó un remolino y el líquido fue “tragado” por la tierra.

Desde entonces aparecieron las desgracias para las tribus de indios, pues les llegaron siete plagas que diezmaron a los guerreros, y no tardaron en aparecer los españoles que derrotaron a los defensores de Oxitipa.

El propio Hernán Cortés, en persona, vino a matar y quemar a cuatro mil indígenas, y luego regresó a Tenochtitlan.

En la región abundan las víboras de coralillo, que el visitante se puede encontrar en cualquier rama.

El 99.9 por ciento de los habitantes de la región, sigue siendo indígena.

Pues bien, la leyenda insiste que, después del castigo, un día llegó  el milagro y, del sótano, comenzaron  a salir miles de serpientes coralillos y, al frente de ellas, nada menos que Calmalli, como lideresa, que también había adquirido la forma de reptil venenoso.

Había escapado a los dioses para salvar a su pueblo y, junto con las demás serpientes, derrotó a los hombres blancos y barbados, que no regresaron jamás.

Después de esto, Calmalli y las coralillos culminaron el milagro y se convirtieron en golondrinas que hoy habitan el sótano.

http://www.turistam.janambre.com.mx

2 comments
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  1. De indios no bajaste a los locales y ademas no eres muy claro en el lugar donde se encuentra esta maravilla natural, yo conoci uno similar hace como unos 50 años, estaba en los boys scouts, ubicacado si no mal recuero arriba de ocampo tamualipas

  2. Que fea manera de expresarse de las personas pudiendo ser mas educado en utilizar palabras mas sutiles, y que mala manera de redactar tan confusa.

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