“Pago Pago”, hermosura, negocio, insalubridad y… Muerte!

Jul 25th, 2011 | By | Category: Lo más interesante, Otros estados

Micos, S. L. P.- En el clásico culto a la muerte, allí están las cruces entre las piedras,  a orillas de los riachuelos, sobre los escalones de concreto que se dirigen a las profundas pozas.

Han muerto decenas de chicos y grandes, ahogados todos.

Pero no hay ningún salvavidas pagado por quienes se embolsan miles de pesos diarios; no hay medidas de seguridad.

Nadie sabe a ciencia cierta por qué les dicen cascadas de “Pago Pago”.

Una leyenda menciona que tal vez por el ferrocarril, cuando en la estación de Micos se subía la gente y los empleados comenzaban a cobrar los pasajes, a exigir el pago.

A Micos se le llama así porque en otros años había, o hay todavía, manadas de monos.

Lo cierto es que, aquí, la naturaleza es indómita. El hombre la controla para su beneficio pero de pronto se le sale, se le va de las manos cuando vienen las crecientes.

Hay una planta hidroeléctrica, o sea movida por agua, que los técnicos saben controlar muy bien. El resto de las aguas no utilizadas se van cuesta abajo sobre el cauce del río Tampaón.

Son las hermosas cascadas que se forman en una especie de escalones mientras las aguas bajan del cerro.

Es la sierra Madre Oriental, exuberante, inhóspita como ella sola pero donde abunda el vital líquido que el hombre controla para su bienestar.

Es la hermosura de un paraje que explotan y explotan muy bien los ejidatarios de El Platanito, que cobran por todo, casi hasta por respirar, y a cambio, ofrecen  muy poco.

Un lugar que han convertido en insalubre cientos de vendedores de fritangas y chucherías, que ahí mismo encienden fuego y provocan la contaminación del entorno.

Ellos pagan una renta diaria o semanal al ejido por vender su mugrero.

Pero no hay agua corriente, potable, y entre el lodazal de excrementos humanos preparan los alimentos, asan los elotes, pican las frutas y venden sus nieves.

Ahí entre los brazos de la  corriente están los “ baños” cuya recopilación de desechos tiene como destino el mismísimo río.

Pero como aquí todo se cobra, una meada cuesta cinco pesos. Pero en la letrina, el desecho del vicio solo tarda un poquito más en llegar al agua.

ENTRAR ES AVENTURARSE A LA MUERTE

Entrar a este paraje es aventurarse a la muerte y a ser desplumado económicamente por los comerciantes y los dueños del negocio.

Las aguas son tan profundas y traicioneras que por lo general no transcurre una semana sin que haya un ahogado.

Muchos familiares colocaron cruces y ahí están como muchos testigos de la nula implementación de medidas de seguridad.

Antes de llegar, de “a forciori” hay que pagar 25 pesos por estacionamiento (autobuses son de la cien).

Un siguiente retén cobra 25 chuchos por  cráneo.

De ahí comienza la aventura con quienes explotan el paraje natural.

No se permite entrar con alimentos ni bebidas… Ahí venden! al doble de lo que cuestan en cualquier depósito.

Un “paseo” en lancha cuesta 50 pesos por piocha.

Pero como los paseantes deben llevar salvavidas, estos tienen un costo adicional de 20 pesillos.

Por ir a una cascada y deslizarse, el cobro es de 150 pesotes más.

Pero si a usted le gusta la aventura, escuchar por la noche el canto de los tecolotes, tiene que pagar otra lana por acampar.

Ahora que, si va a durar semanas enteras, tal vez le hagan un descuento por ir a hacer sus necesidades a la letrina que está entre las aguas.

De todas maneras es grata la convivencia con la naturaleza, las aguas y la vegetación, mucha vegetación de todo tipo, árboles que seguramente jamás han sido talados en cientos de años de vida. La flora se controla sola, cada planta tiene su ciclo de vida.

La gente “corre” para estos lugares cuando el sol incandescente ataranta, medio mata.

Y viene gente de todas partes pero, si los excrementos brillaran, por las noches el resplandor de Pago Pago iluminara gran parte de la Huasteca Potosina.

El negocio es todo el año. En tiempo de frío son los excursionistas, locales y extranjeros, los que acampan semanas completas a orillas de las cascadas.

A Pago Pago hay camino pavimentado; los ingenieros abrieron la sierra a punta de pólvora y culminaron el camino.

El gobierno del estado trató de cobrar; hasta vino el Gobernador a “inaugurar” la caseta de cobro, pero la gente se rebeló, se echó encima y los empleados huyeron.

Los visitantes solo abandonan el lugar cuando crece el Tampaón y las corrientes indómitas llegan y destruyen todo, se llevan el dominio que ha ejercido el hombre para sacar provecho.

Entonces, el visitante solo observa desde la vía del tren, en lo alto, de cómo se forman las hermosas cascadas como si fueran escalones.

Y es que las caídas de agua son muy rápidas, propias para deportes.

En época normal, las pozas tienen hasta 20 metros de profundidad; cuando crece el río, son impredecibles.

www.janambre.com.mx

2 comments
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  1. la verdad esque son puras mentiras …… es un lugar hermoso y tal vez falta por desarrollarse pero las autoridades trabajan en ello, eso de que los desechos van al rio es totalmente mentira ya que existen baños estan conectados a una fosa que la dapa limpia cada que sea necesario ……No son letrinas!! por lo visto no lo has visitado, si fuera lo contrario t darias cuenta que si existe limpieza…

  2. Que sarta de estupideces, al paraje le falta desarrollo es verdad, pero decir que cada semana hay ahogados es mentir, yo sé que existe libertad de expresión pero lo que haces es mucho mas que desahogar tu mala experiencia, estas dañando la imagen de un lugar y de sus habitantes que depende de el.

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