“Pozo Honrado” en Tula; el puente se derrumba… “El Perfumado” René Lara Cisneros duerme

Ene 29th, 2012 | By | Category: Tula

Tula.- Todos lo conocen como “Pozo Honrado”, aunque pocos o nadie sabe por qué ese nombre, de donde viene, quién lo heredó.

La voz popular y los historiadores solo establecen que fue el punto de abasto de agua para los tultecos de los primeros años, los que fundaron y forjaron esta ciudad.

Les habría dado el vital líquido por más de dos siglos y medio, hasta que se agotó en los primeros años del siglo XX, tal vez debido a la construcción de un pozo en el área cercana.

Hoy, junto con su puente de piedra en arcos, su historia es atractiva, pero ya se cae a pedazos por falta de atención de su alcalde René “El Perfumado” Lara Cisneros que no le quiere meter dinero.

Además, pocos e cree que con la denominación de “Pueblo Mágico” por parte de la Secretaría de Turismo, se le vaya a poner atención al que fue un histórico puente.

En su Crónica de Tula, Guillermina Saldaña de Lara establece que, en un informe de fray Cristóbal Herrera y Arcocha, en 1790, ya se refiere al ojo de agua cuando establece que el puente se hizo “con la cooperación manual de todos los vecinos”.

Refiere también que la obra era una especie de tarja o retén en el muro del arroyo, que vendría a facilitar la toma del agua a los vecinos.

Pero antes, el abasto se habría llamado Pozo de La Purísima, por una pintura de la Virgen que adornaba un muro, y que seguramente dibujó un artista local aficionado..

De cuando se secó.

“Este manantial fue el que proveyó siempre de agua de beber a todo el pueblo, hasta que a principios del siglo actual, al hacerse un pozo en una casa entre las calles Morelos y Guerrero, se secó, probablemente a consecuencia de que se hizo la perforación en el sitio por donde pasaba la corriente que desembocaba en el Pozo Honrado. Desde entonces se comenzó a usar el manantial de La Pila, a un lado del río”.

Y el llamado Pozo Honrado allí está como mudo testigo de la evolución de esta ciudad, del paso de su historia.

DESDE AQUELLOS AÑOS

Tula tiene muchos años de haber sido designada ciudad, pues se le concedió tal título por decreto el 17 de octubre de 1835.

Por largos años fue la comunidad más poblada de Tamaulipas, de tal forma que en 1843, contaba con nueve mil 387 habitantes, que para 1873 ascendieron a 16 mil, que principalmente se dedicaban al comercio pues era el centro de comunicaciones entre los puertos del golfo, el centro y la frontera.

Esto da una idea de las necesidades del vital líquido de aquellos tiempos, que salía de El Pozo Honrado, hoy solo considerado monumento histórico junto con casi todas las construcciones del primer plano de la ciudad, aunque también abandonadas.

Doña María Molina Guillén nació el 21 de abril de 1925 en la calle Barrio de La Pila, en lo que ahora es la casa No. 7.

Hija del capitán primero Macedonio Molina Cimbriano, quien fue el asistente del General Alberto Carrera Torres, y de Doña María Guillén Paz .

Ella recuerda que, cuando niña, junto a otras de su edad y su familia caminaban por el callejón de lo que ahora es el puente del Pozo Honrado.

Comenta que el callejón lo habría construido, o abierto, el alcalde Francisco Vázquez, quien vivía por el rumbo.

Con esto se facilitó que las familias, niños y adultos, pudieran cruzar entre los barrios de norte y sur de la ciudad, aunque a ella ya no le tocó conocer el abasto que tomaban del vital líquido.

En realidad, de las personas de mayor edad, ninguna recuerda haber ido por agua al Pozo Honrado, como es el caso de Don Isaac Gutiérrez Buenrostro.

Esto significa que ciertamente el vital líquido se le fue desde años antes, a principios del siglo anterior, como menciona la historiadora, cuando se abrió el abasto de La Pila.

Ahora, del Honrado no sale una sola gota de agua y aquello necesita mantenimiento, sin dejar de llamar la atención de los visitantes.

CUANDO SE ABRIO LA PILA

El primer pozo profundo de abasto para la ciudad se hizo en los años cincuentas, por el alcalde Juan Posadas Iracheta, y es el que se conoce como Las Angustias.

Pero más antes, luego de la catástrofe del Honrado, la gente comenzó a surtirse de lo que se llama La Pila, o Las Pilas, en el barrio que ahora lleva el mismo nombre, en las márgenes del río Tula.

Es más, se sigue utilizando para saciar la sed de los animales y los humanos, cuando el abasto escasea en la ciudad, como indican Pedro y Jacinto Gómez quienes son vecinos del lugar y se encargan de darle mantenimiento al venero.

“Nosotros le echamos el ademe, y viene gente de todos lados a surtirse en tanques de 200 litros”, comentan.

Se supone que Las Pilas tiene más de un siglo de generar el vital líquido sin que se agote.

“Esto ha salvado la vida de la gente de Tula”, comentan con orgullo mientras toman agua  del estanque y hablan de que hasta decenas de personas que llegan a surtirse en época de sequía o desabasto.

Y Doña María Molina recuerda que, en su tiempo, los vecinos , como Julio Gómez y Don Ramón, además  de sus tíos Nicolás Olvera y Marcelino Olvera, abrieron más el venero utilizando barrenos para construir lo que ahora es la pileta.

Solo es parte de la historia de Tula, la ciudad que necesita de urgencia  historiadores y autoridades que trabajen.

http://www.turistam.janambre.com.mx

Dejar comentario