Victoria

EL TUNEL ARTIFICIAL DE LA RUMBO NUEVO

Tiene muchos atractivos, pero uno de ellos es el túnel que proyectaron los ingenieros para el desfogue de las corrientes de agua.

La carretera Rumbo Nuevo sigue interesando a propios y extraños, pero las autoridades no han brindado los apoyos necesarios para crear la prestación de servicios turísticos.

Los lugareños ya están cansados de no tener una fuente fija de ingresos y le quieren meter esfuerzos y recursos, pero no ven claro.

De recibir los apoyos resultarían beneficiadas 54 familias que residen en los poblados El Vergel, La Escondida, La Joya y por supuesto El Huizachal.

La idea, señalan los dirigentes del comisariado ejidal, es aprovechar los recursos naturales con que cuentan, como las cuevas, minas abandonadas, los túneles que se construyeron bajo el trazo carretero y, sobre todo, la llamada Casa del Gringo, que representa un gran atractivo.

Además, cuentan con el “Parador Turístico” que les fue construido por el Gobierno el Estado, pero la Secretaría de Turismo no lo ha puesto en funcionamiento.

Por el lado de la “carretera vieja”, los ejidatarios construyeron varias palapas antes de llegar a la congregación El Madroño, que ya están a disposición del público.

En contra de lo que pudiera pensarse, en la región de La Joya hay abundante agua y un atractivo más lo constituye “Los Chorros”, un borbotón que vienen de la sierra y sale a nivel de la carretera y se disuelve en el arroyo de Galeana.

Una mentira más del Jefe de Turismo a nivel estatal, Javier Villarreal Terán, fue que sería abierta una cafetería a orillas de la Rumbo Nuevo, donde a la vez se ofrecería el servicio de guías originarios de la región y conocedores de los secretos de la Sierra Madre.

Las cuatro comunidades de la región no pueden dedicarse a la agricultura porque sus terrenos son agrestes. Solo tienen ganadería menor y algunas vacas de pastoreo.

Por eso consideran explotar las maravillas naturales como fuente de ingresos y ofrecer servicios turísticos, pero Villarreal no les responde.

Por lo pronto todos ellos se asignaron terrenos urbanos a un lado de la carretera donde solo han instalado “changarros” de mala muerte.

EL VIEJO CAMINO A TULA

Durante un tiempo, las familias vivieron de algo novedoso: La explotaciÓn del bejuco.

Pero a su vez ellos eran explotados por intermediarios que colocaban el material en la frontera y los Estados Unidos a precios de oro, en dÓlares. Pero eso se acabÓ.

Para los lugareños fue un buen ingreso, algo que no habían ganado nunca en su vida de años por estas cañadas, pero de la oficina de Desarrollo Económico y de Empleo jamás les abrieron canales de comercialización, ni en México ni en el lado americano.

El bejuco era utilizado en la fabricación de las bases de coronas y arreglos florales.

Nicolás Mariscal nació y creció en esta región agreste, donde nadie cultiva nada porque nada se da, pero sabe que pueden guiar a los visitantes hacia el llamado Puerto de Arrazolo, o El Puerto, como le dicen, donde la naturaleza es extraordinaria y se puede convivir con los venados cola blanca en horas del día.

En lo alto de El Puerto había una aeropista de terracería que sigue ahí. Era propiedad de los americanos que explotaban la madera en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Allí están, para admiración de los visitantes, como trofeos ganados al hombre por la naturaleza indómita, los restos de decenas de vehículos de doble tracción que no alcanzaron a regresar a la civilización.

Allí mismo murieron varios de los empresarios madereros, que tampoco pudieron llegar a los panteones de la ciudad y ahí fueron enterrados. Sus tumbas parecen también enorgullecer a la naturaleza que no soportó los destrozos que se le hicieron.

Eso y mucho más, es lo que pretenden mostrar los ejidatarios a los visitantes, incluyendo las minas de cobre que un día se explotaron en el cerro.

Además, las leyendas de estos lugares son muchas.

Por ejemplo, esa de la Cueva del Soldado, donde se dice que en tiempos de la Revolución un militar escapó de sus perseguidores. Lo característico es que su cuerpo apenas cabía en el hueco.

Y una más: En Altas Cumbres hay una especie de geiser cuyas aguas calientes se van por una caverna y desembocan en el lugar conocido como Ojo Caliente, el único de aguas termales y azufrosas que hay en la región centro de Tamaulipas.

Fueron muchos los lugareños que trabajaron con el gringo Roy Seimor y por eso saben de su vida.

Su tierra estaba ahí abajito, en El Vergel, donde la naturaleza es pródiga y hoy invita a pasar un buen día “de campo”, no sin dejar de admirar la construcción maciza, de piedra, que levantó solo con sus manos.

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